José sufrió un atentado durante la Marcha Verde en el Sáhara español en una patrullera cerca de la costa africana, que le costó un año de hospitalización y casi una pierna. Pero este no fue su primer ingreso: a los 10 años, un coche le atropelló y estuvo en coma durante un mes; este accidente le dejó muchas secuelas que arrastraría de por vida, como perder todos los recuerdos de su infancia y gran parte de la visión.
Teresa empezó a trabajar como enfermera muy joven. El machismo imperante y su mentalidad progresista le provocaron más de un enfrentamiento. El deseo de conocer mundo y un cinturón negro en taekwondo la convencieron de que era buena idea cruzar España en los años ochenta haciendo dedo junto a su hermana, para enseguida descubrir que no.

Esta es la historia de dos personas; a una le encanta contar historias, pero a la otra no. Teresa Ferreiro, hija de ambos, se armó de grabadora, libreta y boli (y también de mucha paciencia) para honrar la memoria de unas vidas en apariencia corrientes, pero únicas e irrepetibles en sus pormenores, y nos permite acceder a ellos a través de las rendijas de un dibujo forjado con el ímpetu del underground clásico, pero revitalizado por el frescor de una nueva generación de creadores.
Jose y Teresa hicieron todo lo que se esperaba de ellos al revés. Construyeron una casa, tuvieron una hija, se fueron de luna de miel y se casaron. Esta es la historia de sus vidas hasta que se cruzaron, y, en paralelo, también la de un país en plena transición en el que todavía es fácil reconocerse.
Dos personas sale a la venta el 23 de abril, pero ya puedes leer las primeras páginas aquí.













