El clamor popular es siempre el mismo: que el mundo es de los triunfadores. Una monserga que hay quien está dispuesto a comprar. Tedward, por ejemplo. Tedward, sin ir más lejos, es un triunfador, y lo es porque así lo ha decidido él mismo. Desde luego no por otra cosa.
Según se verá en las páginas de este cómic que lleva su nombre, Tedward luce un corte de pelo galáctico y distinguido. Su estilo rutilante hace de él un hombre protagonista, céntrico y fundamental, en cierto modo el amante predilecto de América. Tedward es un lover. Un incauto. Un primo y un infeliz. Y además está descuidando el huertecito de ruibarbo de su madre. Porque Tedward está a otra cosa. Enredado en citas románticas, participando en competiciones de papel maché, empleándose como recaudador en un negocio de televisores de alquiler o dejándose camelar por una franquicia de higienistas seminales.

Tedward es un cómic del británico exiliado en EE.UU. Josh Pettinger, de quien hace no mucho leímos su obra Goiter, una antología independiente de historietas que en su día llamaron la atención de crítica y publico como herederas de autores como Daniel Clowes o Simon Hanselmann. Una voz interesada por lo marginal, y cuyas particularidades y matices solo pueden expresarse absolutamente en forma de tebeo.
Con esa querencia suya ingobernable por lo depresivo, lo grotesco, lo patético, lo desolador, lo lamentable y, en definitiva, todo aquello que nos hace humanos y como tales auténticos mamarrachos de dos patas, Josh Pettinger nos ofrece en Tedward una panoplia de situaciones más o menos prosaicas que irán conformando el mundo de su protagonista, un mundo no tan distinto del nuestro, regido por la violencia, el ridículo y la sandez.
Tedward es no solo un cómic extravagante y demenciado de aventuras urbanas y humor congelado, es también un auténtico tratado moral, antropológico, social y psicopatológico sublimado en viñetas. La obra de alguien que ha entendido que solo desde lo violento y lo absurdo podemos ser explicados.
Si quieres tratar de comprender, asómate aquí a lo que somos.












