Odette es veinteañera, vive sola, le gusta el manga, la música buena, salir a cenar. Trabaja en una pequeña librería y bailar no baila, no suele, pero si hay que hacerlo está dispuesta. Naina es, en principio, una clienta. Entró a la librería buscando unos números que le faltaban de Alita, ángel de combate, y aunque en ese momento no los tenían, es posible que se quede, si no en la librería, sí en la vida de Odette. Valga decir que su situación tampoco es la ideal. Naina mantiene una relación muy tensa con su padre y no encuentra las herramientas para cortar por lo sano.

La medusa es la historia de un flechazo amoroso que evoluciona en simultáneo a un problema de salud. Porque, en efecto, parece que Odette tiene una medusa alojada en el ojo izquierdo. Una pequeña mácula que irá multiplicándose, haciéndole perder visión, paciencia y autoestima, complicando la vida de Odette en un relato de inspiración autobiográfica que la dibujante Boum ambienta en su Montreal natal y que viene a recordar que, en los momentos difíciles, la amistad es un bien colosal, irremplazable y sin precio.
Nacida en 1985, Boum estudió cine de animación y sus cortometrajes han recorrido un sinfín de festivales, si bien en 2011 decidió dedicarse en exclusiva al cómic y desde entonces ha dado a luz títulos como La petite révolution o Nausées matinales et autres petits bonheurs. La medusa, galardonado con los premios Eisner Award, Doug Wright Award, Bédéis Causa Awards, Lynd Ward Graphic Novel Prize y el reconocimiento de las librerías y la crítica de Quebec, es la obra con la que se ha dado a conocer a nivel internacional. Una historia con metáfora que es en sí misma una alegoría sobre la aceptación, la costumbre, las alternativas y el propio temperamento. Una novela gráfica recogida e independiente, de problemas menudos, sobre el amor, la amistad… y todo aquello otro que a veces no queremos ver.
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