Todos nuestros autores son buena gente. No es condición sine qua non para publicar en La Cúpula, pero el caso es que lo son, y por ello establecemos con ellos relaciones parafamiliares. En el caso de los autores extranjeros, sus visitas suelen ser tan intensas que se crea un vínculo increíble, y atesoramos recuerdos mágicos con cada uno de ellos, como cuando le enseñamos a Tillie Walden a jugar al parchís.
La primera vez que vimos a Tillie acababa de publicar Piruetas, sus memorias como patinadora durante 10 años, y que la convertiría en la ganadora más joven de la historia del premio Eisner con 22 años, entre otros muchos galardones. Recuerdo que, entonces, dio varias entrevistas, y a todos nos fascinó lo bien amueblada que tenía la cabeza. Todavía no era demasiado conocida, pero nosotros ya estábamos seguros de que teníamos ante nuestros ojos un prodigio del cómic.

Después vendrían En un rayo de sol, ¿Me estás escuchando?, El final del verano y Sola en el espacio, y Tillie dejó de ser una joven promesa para convertirse en un talento consagrado, y cada obra suya hacía crecer todavía más la leyenda y su comunidad lectora.
Con esto creo que queda claro el orgullo que sentimos al tenerla en nuestro catálogo, y verla crecer título a título, sorprendiéndonos siempre. Y con su nuevo trabajo, cómo no, lo ha vuelto a hacer.

En Charity y Sylvia, Tillie Walden construye, a partir de material de archivo, una biografía innovadora, al tiempo que narra la historia de los Estados Unidos del siglo XIX. Durante 44 años, Charity Bryant y Sylvia Drake vivieron abiertamente como compañeras de vida en un pequeño pueblo de Vermont. Y Estados Unidos crece junto a ellas. A lo largo de 276 páginas asistimos a la llegada del ferrocarril a Vermont, los mandatos de catorce presidentes, disturbios, rebeliones, plagas… pero también la importancia de la amistad y las redes familiares, el papel de la religión y la fe en la vida comunitaria y la evolución de la identidad LGBTI. Y esa normalidad revela la esencia del libro: existir con firmeza como ellas mismas en un mundo limitado es una rotunda afirmación del amor queer. Pero incluso el amor de toda una vida tiene un final, y el espectro de la mortalidad acecha casi en cada página: las muertes familiares se suceden y ambas pasan gran parte de su vejez lidiando con dolencias, esperando lo que sea que haya más allá, mientras se aferran la una a la otra.

Hacemos nuestras las palabras de Alison Bechdel cuando dice: “En Charity y Sylvia, la extraordinariamente talentosa Tillie Walden se supera a sí misma”. El libro sale a la venta el 25 de junio, pero ya podéis leer las primeras páginas aquí.











